Baja el precio de las drogas para adelgazar que matan el apetito y ahora dos países detectan un raro fenómeno
Fonte: clarin.com | Data: 05/05/2026 06:51:27
Canadá y Estados Unidos, dos de los países más ricos del mundo, muestran hoy la punta del iceberg de un raro fenómeno que poco a poco podría avanzar en buena parte del planeta. Las cada vez más usadas inyecciones para adelgazar están delineando un panorama inédito con tendencia a romper el viejo punto de equilibrio entre dos industrias: salud y alimentación.
En las últimas horas, Canadá autorizó el segundo genérico de semaglutida desde que la patente de la droga para bajar de peso que hizo famosa el Ozempic venció en ese país. Semanas atrás había ocurrido en la India. Otros países irán sumándose a la nueva etapa de libre producción. Eso se traduce en caídas de precios y en que más gente que accede a los tratamientos tenga menos apetito.
Los efectos moleculares que impactan en el cerebro tienen un correlato en el mercado de la alimentación. Siempre hubo una unión cuasi borgeana entre la comida chatarra y la medicación contra sus daños. Fuera amor u espanto, hoy la medicación rompe aquel contrato tácito, gana terreno sobre su vieja adversaria y parece arrinconarla.
En Estados Unidos los datos indican que el 18 por ciento de la población ya usó alguna droga GLP-1 para adelgazar. Y allí la patente de la semaglutida todavía no caducó. Cuando suceda, lo que hoy aún constituye una traba por el precio dejará de serlo y estos medicamentos amplificarán la huella sobre el consumo de comida. Como paso intermedio, Donald Trump ha anunciado que desde julio la droga tendrá cobertura del Medicare y costará sólo 50 dólares por mes.
La industria de la alimentación observa la inevitable retracción debido a la reducción de las porciones de los pacientes en tratamiento, como así también por el tipo de alimentos que eligen. Hay matices: resignación en ventas de snacks y ultraprocesados -clásicos infatigables del picoteo cuando las drogas GLP-1 no median- versus un crecimiento inaudito en la demanda de chicles y caramelos de menta. En parte, por la necesidad de comer algo pese a la falta de hambre; en parte, para contrarrestar la halitosis que muchos usuarios de estas inyecciones describen.

Kirk Tunner, director ejecutivo de la firma de golosinas Hershey, con sede en Pensilvania, dijo la última semana: “Hemos observado una fuerte demanda de chicles y productos de menta, ya que la categoría se beneficia de las tendencias favorables en el sector de los aperitivos funcionales, incluida la adopción de GLP-1″.
James Higham, CEO de la firma Idaho Potato Commission, expresó un costado menos optimista desde su rubro: “No se trata sólo de las papas. Se trata de toda la comida, porque la gente no es que haya dejado de comer, sino que come menos de todo. Necesitamos cultivar la cantidad de papas que satisfaga la demanda y es difícil. Llevamos un tiempo lidiando con eso”.
Medición del impacto
Ya hay mediciones y proyecciones de la retracción de la industria alimentaria. Sylvain Charlebois, director del Laboratorio de Análisis Agroalimentario de la Universidad de Dalhousie, en Canadá, explicó que “las personas que reciben terapias con GLP-1 reducen significativamente su ingesta calórica, a menudo en un 20 por ciento o más, y disminuyen el gasto en alimentos en aproximadamente un 5 por ciento a los pocos meses de comenzar el tratamiento”.
En un artículo publicado por el Toronto Sun, Charlebois señaló que “la adopción de GLP-1 ya está restando entre 2.300 y 3.400 millones de dólares anuales a la economía agroalimentaria de Canadá”. Detalló que “los aperitivos, los dulces, los productos de panadería y los refrescos se encuentran entre los más afectados. Se trata de categorías de productos de compra impulsiva y alto margen de beneficio económico, y precisamente el tipo de productos que los usuarios de GLP-1 tienden a abandonar”.
Advirtió que el sector del alcohol también está bajo presión en el mismo sentido, tanto en los supermercados como en los restaurantes. “Incluso categorías tradicionalmente resistentes como la carne y los embutidos están experimentando una menor demanda, no porque los consumidores eviten las proteínas, sino simplemente porque comen menos en general”, afirmó el experto.

En este reacomodamiento forzado, algunas alimenticias en pleno mareo por los golpes recibidos decidieron colocar en sus envases la etiqueta “GLP-1 Friendly”, lo que implicaría en teoría un alimento con alto contenido en proteínas, bajo contenido calórico y buena fuente de fibra. No es una categoría oficialmente aceptada por las autoridades sanitarias, sino más bien una oportunidad de marketing.
Dudas por la sustentabilidad
El “talón de Aquiles” de las drogas para adelgazar es, sin embargo, el elemento que todavía impide afirmar que este sorpresivo desbalance en la antigua ecuación entre industrias en pos de un cambio de hábitos vaya a ser sostenible en el tiempo. Según un artículo reciente publicado por The Wall Street Journal, la mitad de la gente que inicia el tratamiento lo deja después del primer año y el efecto residual de los fármacos se evapora en 18 meses.
La tasa de abandono está vinculada a dos elementos: el costo de la droga y sus efectos adversos. El primero de ellos, como se dijo, será un escollo decreciente en función de la caducidad de la patente de la semaglutida. Para combatir el segundo factor también hay proyectos avanzados en curso a fin de lograr un antídoto que reduzca los síntomas no deseados.
Todo lo cual indica que el mercado de la alimentación -en su pulseada con el farmacéutico- ingresaría en una época que exigirá nuevos enfoques, para los cuales el volumen dejaría el lugar hegemónico que tenía cuando los atracones carecían de filtro. Si las inyecciones y píldoras para adelgazar se consolidan como estrategia sanitaria, cada vez más gente que comía mucho comerá menos.
El comentario de estas últimas horas de un usuario de la red social X grafica la nueva realidad y las necesidades de los consumidores en este escenario virgen: “Ruego a los restaurantes (incluidos los de comida rápida) que tengan menús para GLP-1. Porciones más pequeñas. Me siento tan mal por el desperdicio de comida. Por favor”.
PS