Cambio de paradigma: Cannabis medicinal en Colombia. – El Santanderista
Fonte: elsantanderista.com | Data: 13/04/2026 01:22:01
Se hace imprescindible que las decisiones en materia de salud en un país se fundamenten sobre evidencias científicas; sin embargo, en relación con el cannabis medicinal, pese a existir desde hace muchos años información disponible al respecto, su regulación con fines médicos fue una realidad solo hasta mediados de 2016, cuando después de un álgido debate en el Congreso de la República por iniciativa del exsenador Juan Manuel Galán, se expidió la ley que hizo posible que hoy en Colombia se puedan brindar terapias relacionadas con la planta de cannabis.
Es gracias a la regulación de las actividades con la planta, que hoy en día en Colombia contamos con clínicas legales para el tratamiento de pacientes con distintos tipos de patologías, que a partir de evidencia científica generan terapias para el manejo de diversas enfermedades, entre las más mencionadas están: la epilepsia, el Párkinson, la esclerosis múltiple, depresión, ansiedad, trastorno del insomnio, trastorno por estrés postraumático y dolor crónico. Para la aplicación de estas terapias, el paciente debe ser valorado por un médico especialista entrenado en estas formulaciones que, a su vez, por medio de una prescripción médica, formula una preparación magistral que es asignada para cada paciente en particular. Estas preparaciones son desarrolladas bajo Buenas Prácticas de Elaboración -BPE, lo que garantiza que cuentan con control de calidad y trazabilidad, que implican una rigurosidad en los procesos desde el manejo de las semillas, cultivo de las plantas y todo lo concerniente en el trascurso de su transformación.
Una implicación obvia de lo anterior, desde el plano económico y legal, es la creación de empresas y empleos formales, además de la solicitud y otorgamiento de licencias y permisos en relación con la materia, al mismo tiempo con el reconocimiento de costos de adquisición de predios, infraestructura y adecuación para la operación.
Hay que mencionar también que, además de los aportes tributarios comunes a las empresas, en Colombia se creó un impuesto direccionado al sector, de manera puntual en los artículos 512-17 al 512-21 del Estatuto Tributario. Allí se definió el “Impuesto Nacional al Consumo de Cannabis”, fijado con una tarifa del 16% del valor del producto final sin incluir el impuesto sobre las ventas -IVA.
Así las cosas, para la incursión en este nuevo sector se demandan cifras considerables de inversión, que se han venido haciendo en el país desde la legalización de la planta en mención. Colombia ha sido un destino llamativo para inversionistas extranjeros, en especial de los países con trayectoria histórica en el asunto como Canadá, esto dado por las condiciones climáticas favorables que se presentan durante todo el año en el país, ya que en otros países los costos para asemejar las condiciones de luminosidad son mucho mayores por la simulación en ciertas estaciones del año, y de manera adicional por la seguridad jurídica que representa nuestro completo marco regulatorio.
En el contexto nacional se han logrado grandes avances a la fecha dando como resultado la consecución de exportaciones alrededor del mundo. Actualmente, desde Colombia se ha exportado cannabis, semillas y derivados a países como Estados Unidos[1], México[2], Reino Unido[3], Canadá[4], Alemania[5], entre otros. De igual manera, empresas de este sector han logrado posicionarse a tal punto de llegar a cotizar sus acciones en la Bolsa de Valores de Toronto y Nasdaq.
De manera que, el panorama que por décadas se relacionó con la ilegalidad y violencia, tiene hoy al país en un escenario completamente esperanzador, que puede llevar a que Colombia sea destacada en aspectos clínicos y científicos en la medida que la realidad personifique la esencia y el objeto de la ley, de modo que traiga consigo un mejoramiento en la calidad de vida de pacientes alrededor del territorio y del resto del mundo, y finalmente que represente un retorno sobre la inversión para los empresarios que han aportado al país, y que mantienen sus negocios pese a la imprevista crisis generada por la COVID-19.